Niñas y adolescentes: las protagonistas del proceso

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Alrededor del mundo son las niñas y las adolescentes de pueblos indígenas que viven en pobreza las que afrontan más desventajas. Corren el riesgo de sufrir abusos de derechos humanos, carecen de oportunidades educativas y económicas, sufren de VIH/SIDA y altos índices de maternidad precoz y mortalidad materna. Ellas requieren de atención específica centrada en sus necesidades particulares, que ofrezcan espacios seguros, red social de amigas, habilidades básicas para la vida, educación en derechos humanos y habilidades financieras. Enfatizar en este grupo de población es necesario para alcanzarlas y apoyar sus necesidades.[1]

Algunas características de la situación de las niñas y adolescentes indígenas en Guatemala:

  • 81% vive en condiciones de pobreza
  • Dos de cada tres vive en áreas rurales en donde carecen de servicios básicos
  • En el área rural, las niñas completan 1.2 años de promedio de escolaridad
  • A los 17 años únicamente el 26% se mantiene en el sistema escolar
  • 31% es alfabeta y el 31% participa en el mercado laboral
  • 40% inicia la uniónDestrezas fonológica que consiste en juntar fonemas o sílabas para formar una palabra. con una pareja antes de los 18 años
  • 54% tendrán un hijo o hija antes de los 20 años
  • 25% de todos los embarazos corresponden a niñas de entre 10 a 19 años[2], [1], [3]

La edad de transición, entre el período de la niñez y la juventud/adultez, es en el que con más frecuencia las niñas abandonan la vida escolar y social para pasar al nuevo rol de madres y/o de esposas. La evidencia demuestra que las niñas mayas viviendo en pobreza extrema muestran altos niveles de deserción escolar a partir de los 12 años, y además escasamente han logrado completar la educación primaria. Las niñas y mujeres manifiestan que las tareas domésticas y la limitante económica son las principales causas por las que ya no se sigue en la escuela. Debido a la expectativa familiar de que las niñas continúen su desarrollo dentro del trabajo del ámbito doméstico, no se suele invertir en su educación, luego de la pubertad.[4] El relacionamiento entre adolescentes de ambos sexos representa una preocupación de tal envergadura que es una limitante en la presencia de las adolescentes en el sistema escolar y la participación.[5]

Investigaciones del Population Council determinaron que estas niñas tienen acceso a solo unos pocos programas sociales.[4] Es por todo lo anterior que el Programa Abriendo Oportunidades en Guatemala se ha enfocado en niñas y adolescentes indígenas de entre 8 a 17 años que viven en comunidades rurales del país cuya población está inmersa en condiciones de pobreza. De este grupo, busca alcanzar especialmente aquellas niñas “invisibles” las que no estudian en la escuela, no salen de casa y cuyos derechos son vulnerados.

Notas[editar | editar código]

  1. 1,01,1 Sewall-Menon, y otros, 2012
  2. Unicef 2008, Unicef 2009, Hallman et.al. 2007
  3. ICEFI Y UNICEF 2013
  4. 4,04,1 Catino, Hallman, Peracca, & Ruiz, 2006
  5. Colom et al., 2004