Disuadir la agresión

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Reducir la conducta agresiva entre los niños pequeños puede evitar muchos problemas en el futuro.
Recursos complementarios
Modelo pedagógico para la prevención de la violencia y convivencia pacífica

Resultados de la investigación[editar | editar código]

Los niños en los niveles de preescolar y primaria que son demasiado agresivos o poco cooperativos, tienen muchas probabilidades de que sus compañeros los rechacen y de que su aprovechamiento escolar sea bajo.

A medida que crecen, tienen mayores probabilidades de consumir drogas y cometer delitos con violencia o sin ella. Los niños agresivos que son impulsivos y que tienen falta de atención son los más propensos a seguir presentando problemas en su crecimiento. Ayudar a estos niños a ser menos agresivos puede evitar muchos problemas futuros.

Si bien la conducta agresiva es relativamente estable, no todos los niños agresivos desarrollarán problemas posteriores. Además, algunos niños que no son agresivos cuando aún son muy jóvenes, desarrollarán problemas de consumo de sustancias y delincuencia al alcanzar la adolescencia. Lo anterior se observa particularmente entre las muchachas, quienes, por lo general, son menos agresivas físicamente que los muchachos. Sin embargo, un número suficiente de niños con conductas agresivas precoces, crece y manifiesta problemas posteriores, lo que convierte a la asesoría en un paso importante para evitar dichos problemas. Además, es necesario tratar conductas como golpear, patear, burlarse y el sometimiento hacia otros niños o adolescentes, porque causan problemas en la vida cotidiana de los niños, sus compañeros, sus familias y sus maestros.

Se ha demostrado que diversos programas han reducido la agresión de forma significativa en niños que han participado en ellos. Los programas, en su mayoría, son más efectivos cuando los niños son de corta edad (entre cuatro y ocho años) en comparación con niños mayores. Algunas de las intervenciones que han tenido más éxito se han enfocado también en la falta de conformidad con respecto a las órdenes de los adultos, lo que generalmente antecede al desarrollo e la agresión. Otros programas se centran en la conducta de los niños en escuelas primarias, ayudando a los maestros a aprender cómo ejemplificar consecuencias que son efectivas, a enseñar a los niños habilidades para interactuar con sus compañeros y a resolver problemas de manera pacífica. Entre los mejores programas se encuentran aquellos que involucran a los padres y a los maestros para ayudarlos a tratar con una conducta de desorden de los niños en el salón de clases, y el comportamiento agresivo tanto en la casa como en la escuela.

En la escuela y en la comunidad[editar | editar código]

  • Identificar a los niños con problemas de conducta agresiva y hacer planes específicos para reducir su agresión. Buscar a aquellos niños que hacen daño a otros con peleas o golpes, que someten a sus compañeros, que ponen apodos o que aíslan a sus compañeros.
  • Utilizar ejemplos de consecuencias positivas efectivas para alentar a los niños a comportarse de forma cooperativa, seguir las reglas en el salón de clases y utilizar maneras pacíficas de resolución de conflictos.
  • Dar a conocer reglas claras de que la agresión no está permitida y poner en práctica, de inmediato, consecuencias negativas como respuesta a la conducta agresiva.
  • Trabajar conjuntamente con los padres para que puedan aprender formas efectivas de disciplina ante la agresión, así como alentar una conducta alterna en casa.
  • Ofrecer programas de capacitación para padres y maestros que enseñen maneras efectivas para trabajar con los niños y ayudarlos a desarrollar habilidades que reduzcan la conducta agresiva.
  • Buscar la cooperación de un profesional de la salud mental calificado para niños agresivos que no logren responder a las asesorías basadas en los principios de este folleto.
  • En particular, los niños agresivos cuyos compañeros los rechazan, que actúan compulsivamente, que tienen problemas de atención en la escuela y que presentan un bajo aprovechamiento académico necesitan una intervención efectiva.

Referencias[editar | editar código]

  1. Patterson, G.; Reid, J.; Dishion, T. (1992). Antisocial boys: a social interactional approach, vol. 4. Eugene, OR, Castalia Publishing Company.
  2. Taylor, T.; Biglan, A. (1998). "Behavior family interventions for improving child rearing: a review of the literature for clinicians and policy makers". Clinical child and family psychology review (New York, NY), vol. 1, pp. 4160.