Componentes de la práctica pedagógica - Nivel Inicial

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Organización e interacción con el espacio físico para promover el aprendizaje significativo[editar | editar código]

Es importante resaltar la necesidad de establecer un balance entre la organización y utilización de los espacios físicos tanto del entorno natural (aíre libre, espacios abiertos) como en el entorno artificial (espacios internos).

A continuación se especifican los espacios físicos mínimos con los que debe contar un centro de atención para propiciar el desarrollo integral de niños y niñas de cero a tres años:

  • Aula para actividades múltiples
  • Área para ingerir alimentos
  • Cocina
  • Área para colocar los utensilios de higiene personal y limpieza en general
  • Área para descanso
  • Área para materiales didácticos y juguetes.


Aula para actividades múltiples: Es el ambiente, donde permanece por más tiempo el niño o la niña. Su tamaño será determinado tomando en cuenta, el número de niños (as) a atender y las dimensiones del salón designado para trabajar con el grupo.

En este espacio, podrán organizarse el mobiliario, los juguetes, las colchonetas, las mesas y las sillas. Readecuándose según la actividad específica que se va a desarrollar y el tiempo que se dispone. Es importante mantener cajas forradas o botes para depositar la basura.

Área para ingerir alimentos: Puede organizarse en el salón de actividades múltiples o bien, en un salón especial habilitado con mesitas y sillas, así como sillas altas para los bebés.

Cocina: Espacio utilizado para: almacenar y preparar alimentos perecederos, frescos, utensilios de cocina, vajillas para servir y consumir los alimentos; pero, especialmente, la preparación de menús que se brindan a las niñas (os). Debe contar con: estufa (de gas, de leña o de otra clase), su tamaño dependerá del volumen de alimentos a preparar. Un lavatrastos o pila, depósito de basura con tapadera.

Área para colocar los utensilios de higiene y limpieza en general: Equipado con servicios sanitario(os) o letrinas, lavamanos o lavadero de la pila, organizadores para cepillos de dientes, de cabello, pastas dentales, toallas, jabón, palanganas y espejo. También con una mesa o superficie lisa con colchoneta destinada para el cambio de pañales y ropa, depósito para basura tapado. Una serie de colgadores destinados para ordenar los bolsos o ropas de los niños (as). Además, debe destinarse un espacio para guardar el equipo de limpieza, los jabones, desinfectantes, pashtes, esponjas, el cloro y pala entre otros. Todo esto deberá colocarse fuera del alcance de los niños (as), pues algunos contienen elementos tóxicos.

Área de descanso: Se podrá destinar en el aula, un área para actividades múltiples, colocando colchonetas, petates, cunitas, corrales que se utilizarán a la hora de la siesta. Es importante verificar que el lugar este limpio y ordenado.

Área para materiales didácticos y juguetes: Se utilizará para guardar, ordenar y colgar: cajas decoradas, canastos como organizadores de juguetes, trocitos, instrumentos musicales. Estanterías, colgadores de ropas usadas, botecitos forrados entre otros. Teniendo el cuidado de ubicar unos de estos a la altura de los agentes educativo y otros al alcance de los niños(as) con el fin de fomentar el orden al finalizar cada una de las actividades.

El espacio también se puede clasificar en:

Espacios físicos naturales: son los espacios disponibles dentro o cercanos al centro educativo,

  • Campo: terrenos aledaños al centro educativo que se encuentran con vegetación natural (árboles, flores, montes) donde se permita interactuar a los niños (as) con la naturaleza y su entorno. Se podrán impulsar actividades de las distintas áreas de aprendizaje.
  • Patio interno: acomodando este espacio para: gateo, caminatas cortas, pintura de dedos, construcción, ejercicios físicos. Utilizándolo en las primeras horas de la mañana, para que los pequeños reciban luz solar sana.
  • Jardín dentro o fuera del lugar donde se atiende a la niña o el niño: de preferencia con áreas recubiertas de grama o un monte cubre suelo, donde los niños, niñas puedan gatear, rodar, sentarse, caminar descalzos, de descanso en días de calor y otras con plantas locales o siembras en macetas, que los mismos niños aprendan a respetar, cuidar, regar y con ello desarrollar el amor por la naturaleza.
  • Solario: área especial para recibir sol o para realizar la siesta en los días calurosos, las que se encuentran protegidas por pérgolas, paños, enredaderas que crecen en tapescos, árboles, otros.

Espacios físicos artificiales: Son los que pueden ser utilizados de acuerdo con las características de la comunidad, de la institución responsable o recursos disponibles.

Mobiliario con el que debe contar un centro de atención de niños y niñas de cero a tres años:

Hay que recordar que durante los primeros años de vida de los niños y niñas, los huesos aun no se han osificado y que una mala postura podría ocasionar lesiones, deformaciones y malos hábitos. De igual importancia, es tener presente las formas de la figura humana y los requisitos que permitan brindar seguridad a las y los pequeños.

Los muebles o la elaboración de estos, deben tomar en cuenta los siguientes requisitos:

a) Inclinación del respaldo en ángulo de 5o. (Grados.)
b) Asiento de la silla en forma triangular, reducida en la cadera más amplia en el frente.
c) Asiento de la silla teniendo en cuenta las medidas de la rodilla a la cadera en postura sentada.
d) Para calcular la altura de la silla, debe medirse desde la rodilla al pie en postura sentada.
e) La altura de las mesas, debemos de tener presente la longitud desde el pie a la rodilla de los niños (as) y luego dejar una distancia mínima de 10 cm. entre las piernas y el faldón de las mesas.
f) Tanto las superficies de las mesas y las sillas deberán estar debidamente fijadas finamente para evitar raspaduras y golpes.
g) Todas las esquinas tanto de las mesas, sillas, respaldos deberán de ser redondeados, con ello se evitan accidentes.

Organización del ambiente educativoen el centro escolar o en la familia[editar | editar código]

El ambiente debe favorecer la libertad de movimientos de niños y niñas, así como permitir la interacción entre ellos y ellas, con el material y con las y los agentes educativos.

Para que el niño o la niña se mueva con libertad, se requiere que se sienta seguro y a gusto; por ello es importante cuidar dos aspectos: que haya espacios amplios para circular y trabajar en el piso y que el ambiente y los materiales se parezcan lo más posible a su ambiente cotidiano. En este período los niños y las niñas necesitan mucho espacio ya que les gusta moverse, caminar por el salón, llevar su material de un lado a otro y jugar. Por esto hay que pensar en la forma como se dispondrán los muebles de manera que les ofrezcan múltiples posibilidades de estar con los otros niños y niñas, de jugar, de organizarse, de poner reglas y de explorar sin requerir la presencia directa del o de la docente.

Es indispensable contar con los siguientes ambientes: un salón, baño, cocina y un patio o jardín, y que estos ambientes cumplan con normas de higiene iluminación y ventilación que asegure un ambiente agradable, seguro y limpio. Procure que haya muchas plantas naturales, sembradas en el piso o en macetas, cuidando siempre que éstas no le resten espacio ni libertad de acción a los niños y niñas.

Cada uno de los muebles y utensilios que se van a utilizar en el ambiente deben ser revisados con mucho cuidado. Especialmente hay que cuidar que no haya cables pelados o toma corriente accesibles a los niños, puntas filosas en los muebles, superficies con astillas, vidrios rotos, entre otros.

Los juegos y juguetes en esta etapa son fundamentales, cualquier objeto puede ser un juguete en las manos de un niño. Más importante que el juguete mismo es lo que el niño pueda realizar con él, con su manipulación, el niño y la niña los conocen, se divierten y aprenden acerca de sus propiedades físicas; realizan comparaciones mentales entre los nuevos y los objetos que ya conoce. Lo que se debe tener en cuenta es que mientras más sencillos sean los juguetes, más variedad de usos pueden tener.

Organización e interacción con el tiempo[editar | editar código]

El horario para las actividades de los pequeños debe ser flexible, ya que unos cuantos meses de diferencia de edad entre los niños puede hacer una gran diferencia en cuanto a sus necesidades de movimiento, de comida y de sueño. Además, las diferencias individuales pueden ser muy grandes. En la modalidad escolarizada, mientras unos estarán durmiendo, otros estarán comiendo y otros jugando en el patio y el salón. Por esta razón en este nivel el horario no establece tiempos fijos para la mayoría de las actividades, sino que se podrán ir realizando según se vayan presentando.

Los marcos habituales de tiempo ayudan a que el niño comprenda el concepto de tiempo, así como la coherencia de los acontecimientos en su carácter de predecibles, por ello mismo le liberan de la angustia de tener que preocuparse por lo que viene después y le permiten orientar su energía a una acción mucho mas creativa. A pesar que el horario en este nivel es flexible, el establecer secuencias habituales de tiempo, permitirá que los niños y las niñas vayan adquiriendo hábitos.

Organización e interacción con los materiales[editar | editar código]

Los materiales que se debe colocar en cada uno de los espacios a trabajar, se utilizarán intencionalmente como apoyo en el logro de las competencias. Estos deben proporcionar experiencias atractivas y motivadoras para la búsqueda, cuestionamiento, manipulación, indagación y experiencia.

Para la selección de los materiales, es necesario considerar, en primer lugar, las características de niños y niñas que se atienden en este nivel, (desarrollo, contexto y experiencias previas) así como las funciones que debe cumplir cada uno.

Además de los materiales estructurados, es importante disponer de materiales poco estructurados con los cuales se puedan cumplir diversos propósitos, por ejemplo: provocar la expresión y creatividad individual, explorar y conocer las propiedades de los objetos.

Para los niños y las niñas de 0 a 1 año, se pueden utilizar materiales para manipular y experimentar, éstos favorecen la formación de estructuras de pensamiento; se debe tener en cuenta en esta etapa la tendencia a la exploración oral y los movimientos imprecisos, por lo que se debe ofrecer materiales resistentes, de tamaños suficientemente grandes que no representen peligro de asfixia y de golpes.

Según avanza en su desarrollo es importante proporcionarle materiales que estimulen sus sentidos (vista, oído, tacto), favorezcan su motricidad general (triciclos, rampas, túneles de gateo) y específica (juegos de encaje, ensartar, construcciones), estimulen el juego simbólico (muñecos, juegos de cocina, disfraces) la observación, experimentación (arena, gelatina), el uso del lenguaje (teléfonos, títeres, micrófonos, grabadoras), y el pensamiento (juegos de seriación, clasificación).

Es importante implementar el uso y la elaboración de los materiales con los elementos del contexto. No necesariamente se deben utilizar materiales sofisticados y caros para realizar la labor como agente educativo.

Materiales sugeridos por etapa
"A" "B" "C" "D"

Trabajo conjunto con la familia y la comunidad[editar | editar código]

La familia juega un papel protagónico en el desarrollo de todo ser humano, una de sus funciones consiste en participar activamente en los diferentes programas que atienden a los y las menores; esto es posible cuando la familia y la comunidad son conscientes de la importancia y trascendencia de la atención durante las primeras edades, esta sensibilización permite el empoderamiento (conocimiento y apropiación de ideas), necesario para darle cumplimiento a la visión, objetivos y metas de los programas y proyectos educativos.

La orientación que la familia reciba es la clave para mejorar el entorno inmediato del niño y la niña, así como la capacitación de la comunidad para apoyar la integración de la educación inicial al sistema educativo, esto requiere que los formadores conozcan la cultura, necesidades y recursos existentes, para construir aprendizajes a partir del contexto real. El esfuerzo unificado y de cooperación continua entre los diferentes miembros de la comunidad educativa contribuye a que la educación sea integral y de calidad.

La optimización de recursos juega un papel trascendental para el éxito de las iniciativas, programas y proyectos que se impulsan para la atención integral de niños y niñas de 0 a 4 años y una mayor cobertura; para esto la participación comprometida y responsable de la comunidad juega un papel significativo, pues son ellos quienes promueven acciones que favorecen el desarrollo integral de niñas y niños.

Es importante recalcar que todo programa deberá partir de una investigación diagnóstica que motive a la comunidad a una eficiente organización que favorezca el tratamiento y búsqueda de solución de los problemas detectados.

La organización comunitaria facilita el aprovechamiento de los recursos, es por ello que habiendo diagnosticado la existencia de los recursos humanos, financieros, materiales e institucionales debe generarse la participación comprometida y responsable de la comunidad, sin perder de vista que debe existir el apoyo directo de autoridades educativas, institucionales y comunales, ya que son ellas quienes promoverán las acciones a emprender.

La educación infantil tiene tres actores: niños y niñas, familias y profesionales de la educación. La práctica en la educación de los primeros años de vida no se puede realizar al margen de la familia, por lo que debe ser una forma de apoyo social para el mejoramiento de las prácticas educativas familiares.

El desarrollo infantil no se realiza sólo en el contexto escolar sino que es compartido con el familiar. En la medida en que los distintos entornos en que vive el niño están en consonancia, se amplifica su capacidad para devenir en contextos de desarrollo. Eso no significa que los niños y las niñas deban hacer las mismas cosas en uno y otro entorno, sino que ambos se complementen desde el respeto, la negociación y el acuerdo entre los agentes educativos, padres y maestros en este caso de ambos contextos.

En este sentido las necesidades de las familias son muy diversas y, por tanto, los servicios de la educación infantil también lo deben ser. La diversidad de necesidades está relacionada con las formas de vida de la familia y con las concepciones que tiene esta sobre la educación de la primera infancia.

Por eso la educación infantil, debe adoptar formas diversas caracterizadas por la flexibilidad y la adecuación a los requerimientos reales de los niños y las niñas y de sus familias.

Elementos de evaluación[editar | editar código]

La evaluación del desarrollo y de los aprendizajes de niños y niñas, son de gran importancia por la información que aporta acerca de la marcha o ritmo del proceso de cada uno y cada una. Esta información permite tomar decisiones, reorientar las acciones educativas y en general valorar el nivel de efectividad alcanzado.

Se dice que la evaluación en estas edades posee un marcado carácter preventivo y compensador, ya que la intervención oportuna puede evitar que los problemas detectados se intensifiquen. Considerando lo anterior, se presenta la evaluación desde sus tres funciones básicas:

Evaluación Diagnóstica: se desarrolla mediante registros como: Historia de vida del niño y niña (salud, nutrición e higiene y registros de vacunación) y Evaluación médica, Evaluación Psicopedagógica. Además, deben considerarse los recursos disponibles, contexto donde se lleva a cabo las actividades y apoyos con que se cuenta a nivel de centro.

Evaluación Formativa o de Proceso: se lleva a cabo mediante registros sistemáticos que evidencian el nivel de logro de aprendizajes de niños y niñas. Entre los registros que se sugieren, se pueden mencionar los anecdóticos, pautas de observación, Listas de Cotejo, instrumentos de evaluación, diario pedagógico, etcétera. Dentro de esta fase de la evaluación se debe analizar aspectos fundamentales como material didáctico, ambientación del área, aspecto sociocultural, estrategias de aprendizaje de reforzamiento y realimentación, pautas para la detección de signos de alerta, notas de casos referidos (a especialistas), etc.

Evaluación Sumativa o Final: es la que evidencia el logro de competencias del Área y el alcance del Perfil establecido para esa etapa. Aquí se consideran los informes finales de resultados de aprendizaje de niños y niñas, tomando como base los registros acumulativos de evaluación formativa; además, informes de desempeño del educador; FODAs del funcionamiento del centro en forma anual y durante el período que dura la etapa, así como del apoyo externo recibido (a nivel local, municipal, nacional o internacional).

Espacio vital en el que se desarrolla el ser humano. Conjunto de estímulos que condicionan al ser humano desde el momento mismo de su concepción.

Un grupo de personas que trabajan hacia una meta común para el cual todos son mutuamente responsables.

Término introducido por Le Boterf, entendido como los conocimientos, procedimientos y actitudes que es preciso emplear para resolver una situación. Unos son recursos internos, que posee la persona, tales como conocimientos, procedimientos y actitudes

Las “promesas” que los miembros de un equipo hacen uno al otro sobre su comportamiento.

“Propiedad del texto que selecciona la información y organiza la estructura comunicativa de una manera determinada”. (Cassany, D. (1999). Construir la escritura. Barcelona: Paidós. pág. 30)

Capacidad o disposición que ha desarrollado una persona para afrontar y dar solución a problemas de la vida cotidiana y a generar nuevos conocimientos. Es la capacidad para actuar de manera pertinente ante una situación compleja, movilizando de manera integrada los recursos necesarios para resolverla de modo adecuado.Tiene una doble dimensión: a) posesión de un conjunto de recursos o capacidades (cognitivos, de procedimientos y de actitudes), y b) capacidad para movilizarlos en una situación de acción.

Crecimiento o aumento en el orden físico, intelectual o moral.

Acción que se realiza como diversión o entretenimiento. Del símbolo, relacionado con él o expresado por medio de él.

Conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente (DRAE). Facultad que sirve para establecer comunicación en un entorno social, se le considera como un instrumento del pensamiento para representar, categorizar y comprender la realidad, regular la conducta propia y de alguna manera, influir en los demás.

Indicadores de éxito de un plan escrito en forma específica.

Término utilizado, a menudo, como un saber hacer. Se suele aceptar que, por orden creciente, en primer lugar estaría la habilidad, en segundo lugar la capacidad, y la competencia se situaría a un nivel superior e integrador. Capacidad es, en principio, la aptitud para hacer algo. Todo un conjunto de verbos en infinitivo expresan capacidades (analizar, comparar, clasificar, etc.), que se manifiestan a través de determinados contenidos (analizar algo, comparar cosas, clasificar objetos, etc.). Por eso son, en gran medida, transversales, susceptibles de ser empleadas con distintos contenidos. Una competencia moviliza diferentes capacidades y diferentes contenidos en una situación. La competencia es una capacidad compleja, distinta de un saber rutinario o de mera aplicación.

Función por la cual se nutren los seres vivos. Suministro de las sustancias necesarias para aportar energía, para reponer las sustancias que se han perdido o para crecer.