Enseñanza de estrategias

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El maestro modela e instruye a los estudiantes en estrategias de aprendizaje y autorregulación.

Resultados de investigaciónEditar

El aprendizaje en general y las aptitudes para el estudio, así como las habilidades en dominios específicos (como comprender el significado de un texto, resolver problemas matemáticos o razonar científicamente) tienen mayor posibilidad de ser aprendidas y ser accesibles para su aplicación si se enseñan como estrategias con propósitos específicos y se ponen en práctica con conciencia metacognitiva y autorregulación. Esto requiere una enseñanza integral que considera atención al conocimiento propositivo (qué hacer), procedimental (cómo hacerlo) y condicional (cuándo y por qué hacerlo). La enseñanza de estrategias es particularmente importante para los estudiantes menos capaces, quienes de otro modo podrían no llegar a entender el valor del control consciente, la autorregulación y la reflexión sobre sus procesos de aprendizaje.

En el aulaEditar

Muchos estudiantes no desarrollan por su cuenta estrategias efectivas de aprendizaje y de resolución de problemas, pero son capaces de hacerlo a partir de la demostración y la enseñanza directa de sus maestros. A los lectores con deficiencias, por ejemplo, se les puede enseñar estrategias de comprensión de lectura como mantener la atención puesta en el propósito de un ejercicio a lo largo de una lectura, activar los antecedentes de conocimientos relevantes al tema, identificar los aspectos más importantes en función de las líneas generales y el flujo del contenido, verificar su comprensión al generar preguntas acerca del contenido y tratar de contestarlas u obtener inferencias al hacer interpretaciones, predicciones y conclusiones.

La enseñanza no sólo debe incluir demostraciones y la posibilidad de aplicar la habilidad aisladamente, sino también explicaciones acerca del propósito de la habilidad (para qué le sirve al que la aprende) y las ocasiones en las que podría ser usada. De hecho, la enseñanza de estrategias es más efectiva cuando incluye una demostración cognoscitiva: el maestro piensa en voz alta mientras demuestra el uso de una estrategia.

La demostración cognoscitiva exhibe los procesos de pensamiento –que de otra manera estarían ocultos– que guían el uso de la estrategia en una variedad de contextos. Proporciona al estudiante un lenguaje en primera persona (hablar con uno mismo) que puede adaptar directamente cuando emplea la estrategia. Lo anterior elimina la necesidad traducir, que se crea cuando se explica usando un lenguaje impersonal en tercera persona, e incluso en segunda persona (asesoría).

Además de las estrategias utilizadas en áreas de contenidos o tipos de actividades particulares, los maestros pueden hacer demostraciones e instruir a los estudiantes en habilidades de estudio y en estrategias de aprendizaje generales, como el ensayo (repasar el material para recordarlo más efectivamente), la elaboración (verbalizar con sus propias palabras y en relación con los conocimientos previos), la organización (hacer esquemas para resaltar y recordar la estructura del conocimiento), la verificación del aprendizaje (dar seguimiento a las estrategias empleadas en la construcción del conocimiento y a los logros alcanzados para ajustar las estrategias en consecuencia) y el seguimiento del estado de ánimo (mantener la concentración, la atención a la actividad y minimizar la ansiedad por el desempeño y el miedo al fracaso).

Mientras retroalimenta a sus estudiantes en sus tareas y dirige las subsecuentes actividades de reflexión, el maestro puede hacer preguntas y comentarios que ayuden a los alumnos a verificar y reflexionar sobre su aprendizaje. Tal verificación y reflexión debería enfocarse no sólo en el contenido que se está aprendiendo sino también en las estrategias que los estudiantes emplean para procesar el contenido y resolver los problemas. Esto ayudará a los estudiantes a refinar sus estrategias y regular más sistemáticamente su aprendizaje.

ReferenciasEditar

Meichenbaum, D.; Biemiller, A. (1998). Nurturing independent learners: helping students take charge of their learning. Cambridge, MA, Brookline.

Pressley, M.; Beard El-Dinary, P., guest eds. (1993). «Special issue on strategies instruction». The elementary school journal (Chicago, IL), vol. 94, p. 105- 284.

Weinstein, C.; Mayer, R. (1986). «The teaching of learning strategies». En Wittrock, M.C., ed. Handbook of research on teaching, 3a. ed., p. 315-27. New York, Macmillan.

Capacidad o destreza para hacer algo bien o con facilidad.

Conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente (DRAE). Facultad que sirve para establecer comunicación en un entorno social, se le considera como un instrumento del pensamiento para representar, categorizar y comprender la realidad, regular la conducta propia y de alguna manera, influir en los demás.