Parte I. La lectura

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¿Qué significa leer y escribir?[editar | editar código]

Vivimos inmersos en un mundo de información; constantemente se publican libros, revistas, periódicos y otra variedad de documentos en versiones impresas y electrónicas. Con tanto material disponible, necesitamos saber leer, escribir y utilizar apropiadamente la información. Cuando lo logramos tenemos la oportunidad de aprender más y desarrollarnos mejor como personas y como sociedad.

Leer significa más que descifrar las letras, también implica comprender lo que se lee, usar la información y disfrutar de la lectura.

Según Pérez[1], leer supone “(…) interpretar (…), descifrar un mensaje, comprender (…) es una especie de descubrimiento (…) como ir al encuentro de un alimento espiritual (…)”. Por su parte, Charria y González[2] definen la lectura como un proceso complejo, en el cual el lector con su experiencia previa reconstruye el texto. Es un proceso que va más allá de un simple desciframiento de signos; es un acto de comunicación, un encuentro personal entre el lector y el escritor, que propicia un cambio de estados internos del lector. De acuerdo con las autoras antes mencionadas, a través de la lectura se experimentan emociones, se comparten experiencias, se confrontan puntos de vista y, sobre todo, se siente placer estético. Leer es una manera de acercarse al conocimiento y a la información: se conocen lugares, acontecimientos, situaciones, funcionamientos de sistemas y estructuras. La lectura es una oportunidad de conocer y disfrutar el mundo.

Por su parte, Roncal y Montepeque[3] proponen la siguiente definición: “Leer es un proceso interactivo que consiste en captar, extraer, comprender, valorar y utilizar el significado de un texto”. Mientras que para Borrero[4] la lectura es el proceso de construcción del significado a partir de un texto escrito.

Condemarín[5] en sus aportes al Programa de Mejoramiento de la Calidad de las Escuelas Básicas de Chile, indica: “La lectura es, fundamentalmente, el proceso de comprender el significado del lenguaje escrito. Para quienes saben disfrutarla, constituye una experiencia gozosa que ilumina el conocimiento, proporciona sabiduría, permite conectarse con autores y personajes literarios que jamás conocerían personalmente, además de apropiarse de los testimonios dados por variadas personas, en otros tiempos y lugares. Vista así, constituye indudablemente el logro académico más importante en la vida de los estudiantes (…)”.

La lectura es un proceso complejo que se desarrolla por medio de la interacción de otros subprocesos como la atención, la memoria, el lenguaje y la motivación. Los niños inician su aprendizaje de la lectura desde muy temprano con el uso del lenguaje oral y se incrementa cuando los adultos leen a los niños y lo continúan a lo largo de su vida.

¿Por qué es importante que los estudiantes lean?[editar | editar código]

En relación con los beneficios que brinda la lectura al desarrollo de la persona y de la comunidad, podemos mencionar varios aportes, entre ellos destacan los de Condemarín[5], Charria y González[2], y Borrero[4].

a. La lectura es el principal medio para desarrollar el lenguaje. A través de la práctica constante de la lectura, el lector va asimilando y comprendiendo palabras, expresiones, formas gramaticales, ortografía, entre otras muchas, que se van comprendiendo e integrando a sus aprendizajes. Leer con frecuencia permite al lector acumular un vocabulario en constante expansión. De igual manera, cuando los niños leen cuentos desde pequeños, además de enriquecer su vocabulario, aprenden progresivamente la forma de organizar las palabras en el lenguaje escrito. Generalmente, los niños muestran este conocimiento cuando inventan sus propios cuentos. La lectura es la principal fuente de enriquecimiento del lenguaje verbal, pues las palabras y estructuras lingüísticas que los niños y jóvenes interiorizan, son el motor de la competencia lingüística y constituyen la fuente de la cual fluirá su capacidad de expresión y comprensión del mundo.

b. La lectura estimula la imaginación creadora. La oportunidad de leer y adentrarse en los mundos que ofrece la literatura estimula la imaginación creadora de la persona. Al comprender el texto, el lector desarrolla la capacidad de crear sus propias imágenes de los personajes, los escenarios y las acciones que se narran. Todas estas imágenes relacionadas son construidas por el lector sobre la base de sus propias experiencias e interacciones sociales. La imaginación es la habilidad básica para todo proceso creativo, dado que la poesía, el dibujo, la escultura, el diseño y otras artes, se basan en la capacidad para crear imágenes internas. Sin embargo, las investigaciones con niños y adolescentes demuestran que aquellos que dependen únicamente de las imágenes ofrecidas por los medios de comunicación, no desarrollan la imaginación de la misma manera. Cuando los estudiantes tienen acceso a la literatura, tienen la posibilidad de usar el lenguaje de diversas maneras y de relacionar oraciones y palabras cargadas de emoción. De esta manera se crean las bases para que los niños desarrollen la creatividad y se favorece la expresión.

c. La lectura determina procesos de pensamiento. De acuerdo a Condemarín[5], en las culturas orales, la limitación de palabras solo a sonidos, en un contacto interpersonal, determina modos de expresión y procesos de pensamiento específicos. La posibilidad del lenguaje escrito y la retroalimentación al escuchar, hablar y producir textos, implica la modificación de las representaciones, la conciencia y la acción, por lo que se estimulan habilidades de pensamiento superior. Charria y González[2] apuntan que con la lectura se desarrolla el sentido crítico. Gracias a la interacción con diversos materiales de lectura, el lector conoce y analiza la realidad, confronta diversos autores e ideas y opina acerca de ellos de acuerdo con su código ético. Indican, además, que estas habilidades del pensamiento son los elementos básicos de una formación en la cual la reflexión, el análisis y la actitud crítica son los motores que impulsan la construcción de un conocimiento válido y significativo.

d. La lectura expande la memoria. Cuando las personas viven en culturas mayoritariamente orales, cuentan en su haber con una serie de recursos que les permiten retener la información en su memoria de largo plazo y usarla cuando sea necesario. Por ejemplo, la utilización de patrones rítmicos que facilitan recodar las letras de canciones, adivinanzas, fórmulas de juego, poemas, etc., la utilización de proverbios, máximas, refranes, dichos y otras fórmulas lingüísticas que se transmiten de generación en generación, transmisión que se da en situaciones comunicativas que le brindan sentido y permiten atesorar la sabiduría popular. La ampliación de la memoria humana se ha logrado a través del lenguaje escrito, ya que este permite el registro y recuperación de la información. De esta manera se expande la memoria humana, situación que no es posible únicamente con la oralidad. La oralidad apunta tanto a la oralidad primaria como a la secundaria. La primera hace referencia a una cultura totalmente ajena a cualquier conocimiento de escritura manuscrita o impresa. La oralidad secundaria se refiere a una nueva oralidad apoyada por el teléfono, la radio, la televisión y otros dispositivos electrónicos.

e. La lectura estimula las emociones y la afectividad. Los textos narrativos y poéticos, además de otros textos literarios, que muestran las motivaciones y conflictos de la humanidad, enfrentando la adversidad, a la naturaleza y la incertidumbre, permiten que el lector tome conciencia de sus propios esfuerzos y de su realidad. Por medio de estos textos, el lector reflexiona sobre sí mismo, la empatía hacia otros, aprende a valorar las diferencias, solucionar problemas y aprender a explorar opciones para sí mismo y para la sociedad. La lectura ofrece la oportunidad de desarrollar valores, mediante la reflexión constante acerca de estos a partir de los personajes e historias leídas. Los textos literarios estimulan una diversidad de emociones en el mundo interior del lector. En el proceso, al enfrentar las diversas tramas, las escenas y la interacción con la diversidad de personajes, el lector activa sus recuerdos y experiencias, tensiones, conflictos, soluciones, y es posible que encuentre respuestas a sus propias interrogantes afectivas.

f. La lectura desarrolla el sentido crítico. Por medio de la oralidad la persona obtiene información que podrá recordar según la capacidad de retención y recuperación de la memoria humana, mientras que el lenguaje escrito le permite construir sus propios saberes, a partir de una interiorización y selección de información de diferente tipo y diversos puntos de vista. Un buen lector interactúa con diferentes voces producto de su variada lectura, con diversos personajes; puede modificar sus creencias, prejuicios, opiniones y puntos de vista. Con ello descubre que hay múltiples posibilidades y resoluciones frente a situaciones problemáticas. A través del manejo de sus valores, el lector puede tomar una postura frente al texto y compartir su opinión con argumentos bien fundamentados. La lectura es una herramienta instrumental que favorece el desarrollo de destrezas de pensamiento crítico imprescindible para el ejercicio responsable de la ciudadanía.

g. La lectura estimula la creación de textos. Actualmente ya no se conciben la lectura y la escritura como procesos independientes, sino como procesos interactivos centrados en el significado. Este nuevo enfoque modifica las concepciones tradicionales en las que a la lectura se le concebía como un proceso de decodificación, y a la escritura, como un proceso de codificación. Esta nueva concepción tiene como meta final la construcción del significado, donde ambos procesos en constante relación estimulan la creación de textos y la necesidad de leer más. La diversidad de estudios concluye que la lectura y la escritura están interconectadas, apoyadas e involucradas de manera fundamental con el pensamiento. La producción de diversidad de textos mejora la comprensión de lectura y la lectura conlleva a un mejor desempeño como escritor. En la estimulación de ambos procesos, a través de una experiencia combinada, los estudiantes desarrollan niveles de pensamiento más altos que si se practicaran de manera aislada. La escritura también desarrolla la creatividad, ya que estimula a los niños y jóvenes a expresar su afectividad y su imaginación a través de poemas, cuentos, libretos de dramatizaciones y otros medios de expresión.

h. La lectura determina el desempeño escolar. La lectura es una competencia fundamental para la vida y se hace instrumental en la comunicación, tanto en el ámbito escolar como fuera de él. En el contexto escolar, la comprensión lectora favorece el éxito y la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo y su integración social sin riesgo de exclusión. En los primeros años de vida escolar, la enseñanza del código escrito absorbe un tiempo importante de la enseñanza, los maestros de los primeros grados se esfuerzan para que los estudiantes “descifren” textos. Conforme los estudiantes se convierten en lectores independientes, enriquecen su vocabulario y estructuras gramaticales y aumentan su competencia ortográfica. En la medida en que los estudiantes ascienden de grado, progresivamente la lectura se va convirtiendo en la principal fuente de información de todas a las áreas. El aprendizaje de nueva información escrita dependerá del volumen de lectura y de su procesamiento (activar conocimientos, previos, leer y releer con atención, tomar nota de los detalles relevantes, hacer resúmenes, esquemas u organizadores gráficos del texto, etcétera). Además, la lectura enriquece y estimula intelectualmente al estudiante ya que conforme lee, puede enriquecer los textos con sus propios aportes, anticiparse al contenido, forjar hipótesis, confirmarlas o descartarlas; puede razonar, criticar, inferir, establecer relaciones y elaborar conclusiones.

Figura 1. Importancia de la lectura

La lectura en la era digital[editar | editar código]

Los requerimientos sociales y culturales de la escritura se han modificado a través del tiempo. Actualmente, en la era de la informática, leer y escribir son herramientas indispensables para comunicarse e interactuar en un mundo cada vez más globalizado. En esta interacción global, el lector tiene la oportunidad de enriquecer su vocabulario al interactuar con textos de diversos orígenes; además, exige más del lector, pues le requiere manejar procesos cognitivos complejos, ya que al enfrentar una gran cantidad de información, debe poder sintetizarla para evaluarla y juzgar su veracidad y relevancia.

Las personas analfabetas tienen grandes desventajas frente a quienes sí leen, ya que usar la lectura contribuye al desarrollo personal y brinda oportunidades para vivir con calidad. Además, esta cumple un rol importante en el desarrollo social y cultural de los pueblos, forma personas abiertas al mundo, orientadas hacia el futuro, capaces de valorar la planificación y aceptar los principios científicos y tecnológicos que surgen continuamente.

Las personas lectoras son también indagadoras de conocimientos que les permiten mejorar su calidad de vida además de adaptarse a los cambios sociales y culturales. Saber leer abre toda una gama de posibilidades, desde el placer y el entretenimiento hasta la investigación y el trabajo. Ser un lector y escritor competente es una herramienta valiosa para adquirir conocimientos que ayudan a ser competitivo y exitoso en el mundo actual.

Es prioritario para familias, educadores y sociedades lograr que todos sepan leer; para formar lectores esta actividad debe ser permanente y gratificante, realizada con placer, con variedad de oportunidades de lectura que les permita a las personas nutrir sus diversos intereses e indagaciones. En otras palabras, es lograr una “apropiación” del lenguaje escrito, a través de la valoración de su habilidad para leer, escribir, así como, demostrarlo a través de sus actividades y hábitos cotidianos.

Para practicar[editar | editar código]

Etapas en el aprendizaje de la lectoescritura[editar | editar código]

El aprendizaje de la lectoescritura incluye tres etapas diferentes: emergente, inicial y de desarrollo. Se inicia desde muy temprano, primero con el lenguaje oral y se va incrementando conforme los niños son expuestos a diferentes experiencias de lectoescritura en contextos escolares y no escolares. La lectura se adquiere mediante el dominio de los sonidos, letras y vocabulario, para lograr fluidez y comprensión lectora. Posteriormente, se avanza a la lectura silenciosa, se incrementa el vocabulario y se fortalecen las destrezas de comprensión.

Para favorecer el aprendizaje de la lectoescritura es importante que los adultos les lean a los niños desde los primeros años de vida, y les den la oportunidad de jugar con materiales escritos y hacer trazos con diferentes materiales y superficies. Luego, es importante implementar metodologías y estrategias específicas para cada etapa del proceso, para lograr que todos se conviertan en lectores y escritores independientes; además que utilicen la lectura para aprender y recrearse.

Figura 2. Etapas del aprendizaje y desarrollo de la lectoescritura[6]

A continuación se explicarán brevemente cada una de las etapas; una exposición más amplia se encuentra en los capítulos siguientes.

Lectoescritura emergente[editar | editar código]

La lectoescritura emergente se refiere al proceso inicial o preparatorio para la adquisición de la lectoescritura. Se llama así porque es cuando emergen o surgen la lectura y la escritura. Esta se inicia al nacer y en ella se pueden lograr aprendizajes que preceden y desarrollan la lectoescritura.

En esta etapa se busca que los niños desarrollen su lenguaje oral y amplíen su vocabulario, que se familiaricen con materiales impresos, que conozcan las convenciones de la escritura (lectura de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo), que comprendan que las palabras sirven para nombrar objetos y que los sonidos se relacionan con las letras impresas, que las historias tienen un inicio y un final, que usen estrategias para entender, recordar y comunicar lo que se lee o lo que escuchan y que desarrollen las destrezas visuales, auditivas y motrices necesarias para la lectoescritura.

La lectura emergente es importante, ya que forma las bases para el aprendizaje futuro del código escrito, que es uno de los elementos primordiales para el éxito escolar y en diferentes ámbitos de la vida. Este planteamiento permite establecer que no hay un momento preciso en el cual se aprende a leer y a escribir, sino que este aprendizaje es un proceso que va construyéndose en la medida en que cada niño o niña logra el desarrollo cognitivo necesario.

Aprendizaje de la lectoescritura inicial[editar | editar código]

La lectoescritura inicial se refiere al proceso de enseñanza y aprendizaje de la lectoescritura. Para aprender a leer, es necesario que el maestro enseñe la lectoescritura directamente y brinde a los estudiantes la oportunidad de leer a diario. Cuando se enseña a leer y a escribir, es importante desarrollar los siguientes aspectos:

Conciencia fonológica

Es la habilidad para identificar y manipular sonidos en el lenguaje oral. Cuando los estudiantes logran dominar esta habilidad, tienen la capacidad de identificar sonidos y pueden comprender que las palabras están formadas por sonidos y que estos se pueden representar con letras y palabras.

Conocimiento del principio alfabético

Se produce cuando los estudiantes son capaces de identificar la relación entre sonidos (fonemas) y letras (grafías), y luego recordar patrones y secuencias que representan el lenguaje oral de forma escrita (ortografía)[7], lo cual es necesario para aprender a leer y escribir.

Fluidez

Se refiere a “leer con velocidad, precisión y expresión adecuada sin atención consciente, realizar múltiples tareas de lectura (por ejemplo, el reconocimiento de palabras y comprensión), al mismo tiempo”[8]. Es la capacidad de leer un texto con entonación, ritmo, precisión y velocidad adecuada. El propósito de desarrollar la fluidez es lograr que la decodificación sea automática, para facilitar la comprensión.

Vocabulario

Una persona con un vocabulario bien desarrollado tiene “la capacidad de producir una palabra específica para un significado o la habilidad de comprender palabras”[9]. Para desarrollar esta capacidad, los niños y las niñas necesitan ampliar sus conocimientos de las palabras escritas y habladas, lo que estas significan y cómo se usan.

Manejo de estrategias de comprensión del texto

La comprensión lectora resulta de aplicar estrategias para entender y recordar. Implica estar en capacidad de comunicar lo que se ha leído y escuchado. Comprender es un proceso activo y constructivo que permite encontrar significado a lo que se oye o se lee. Antes de la comprensión lectora, está la comprensión oral. La comprensión de lectura transforma a los estudiantes en lectores activos.

Para lograr la interacción de los niños y las niñas con el texto, es fundamental que reconozcan cuándo comprenden o no un texto (monitoreo de la comprensión), de esta manera podrán saber cuándo utilizar una estrategia de comprensión para entender mejor el texto. Las estrategias de comprensión se aplican en tres momentos: antes, durante y después de la lectura.

Escritura

La escritura se refiere a dos aspectos; por una parte a realizar el trazo de las letras que corresponden a los sonidos y por otra, a producir textos breves (primero oraciones y luego párrafos) para expresar sus ideas.

Desarrollo de habilidades de lectoescritura[editar | editar código]

Es la etapa posterior al aprendizaje de la lectoescritura y se da cuando ya se han alcanzado las destrezas de la lectoescritura inicial. Durante esta etapa, es necesario que el docente aplique estrategias que permitan que el estudiante siga desarrollando la lectura, especialmente ampliando el vocabulario, la comprensión de lectura, perfeccionando la fluidez e incrementando la velocidad lectora. En esta fase se desarrolla la lectura y la escritura para aprender sobre otras áreas curriculares o sobre el mundo, en general.

Las habilidades de lectura que el docente debe desarrollar en los estudiantes incluyen:

  • Ampliación del vocabulario
  • Aplicación consciente de estrategias de comprensión de lectura
  • Generación de hipótesis a partir de sus conocimientos previos y verificación durante la lectura
  • Análisis y evaluación de lo que ha leído, y uso de la lectura para aprender
  • Utilización de la lectura para recrearse mediante el disfrute de narraciones, poemas y otro tipo de texto
  • Lectura en voz alta y con fluidez de textos variados
  • Lectura silenciosa con velocidad y comprensión apropiada a su nivel escolar

Por otra parte, en relación con la producción escrita, las habilidades que se deben desarrollar en los estudiantes incluyen lo que Carl Bereiter[10] indica:

  • Fluidez en la producción del lenguaje escrito
  • Fluidez en la generación de ideas
  • Uso de las convenciones de la escritura (gramática y ortografía)
  • Habilidad para tomar en cuenta al lector
  • Apreciación y discriminación literaria (diferenciar entre tipos de texto)
  • Uso del pensamiento reflexivo para producir sus textos

La meta: lectores y escritores independientes o autónomos[editar | editar código]

Según Condemarín[5], la lectura recreativa es “voluntaria o independiente, en la cual los materiales escogidos por el lector son leídos durante una cantidad de tiempo igualmente voluntaria y a un ritmo personal”. Así, un lector independiente o autónomo no necesita ser obligado para leer, porque lee por iniciativa propia y crea sus propias oportunidades para leer y usar la lectura para seguirse formando y por el disfrute de hacerlo. Un lector independiente es capaz de elegir libremente qué leer, según sus intereses. Un escritor independiente, por su lado, escoge voluntariamente sus temas de escritura y busca oportunidades para dar a conocer sus escritos.

El desafío de los maestros en nuestro sistema es contribuir a que los estudiantes sean lectores y escritores autónomos, capaces de emocionarse por la belleza de un libro o de tener un criterio frente al contenido del material que leen, así como de disfrutar al comunicarse por escrito, usando los recursos de que disponen.

Para practicar[editar | editar código]

El cerebro y la lectoescritura[editar | editar código]

El estudio del cerebro ocupa un lugar importante en educación, especialmente en el abordaje de la lectoescritura. Para un maestro es muy valioso conocer acerca del cerebro y su relación con la lectoescritura, porque de esta manera podrá orientar mejor su aprendizaje y apoyar a quienes presentan alguna dificultad durante este proceso; además, podrá comprender cómo la lectoescritura estimula el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

Esmeralda Matute, doctora en neuropsicología y neurolingüística y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel II) de la Academia Mexicana de las Ciencias, indica que estudios realizados muestran diferencias entre las capacidades cognitivas y la organización cerebral entre la población analfabeta y los adultos que saben leer y escribir. Con base en sus estudios, ella afirma que “el aprendizaje de la lectura afecta la organización cerebral y el desarrollo cognoscitivo.”

La lectura es aprendida, no es espontánea; en el aprendizaje de la lectura el estudio del cerebro ha proporcionado información útil. Por ejemplo, en la medida en que las palabras tienen significados diferentes según su escritura o pronunciación, se requiere que el cerebro trabaje de forma diferente. La lectura requiere de la interacción de varias partes del cerebro que, al interrelacionarse, forman un circuito cerebral.

Anatomía del cerebro y la lectura[editar | editar código]

Antes de continuar con el tema es importante explorar un poco la anatomía del cerebro. El cerebro se compone de dos partes más o menos simétricas a las que se les llama hemisferio derecho e izquierdo, cada una con funciones distintas; estas se comunican e intercambian información a través de un denso haz de fibras nerviosas llamado cuerpo calloso. La figura 3 muestra los elementos mencionados.

Hemisferio izquierdo
  • Se encarga de procesar las palabras y los números (capacidad para las matemáticas, la lectura y escritura).
  • Procesa la información paso a paso.
  • Analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo.
  • Obtiene nueva información al usar datos disponibles.
Imagen mostrando el cerebro en corte coronal, con el cuerpo calloso marcado en rojo.
Hemisferio derecho
  • Permite ver las cosas en el espacio y cómo se combinan las partes para formar el todo.
  • Permite procesar las metáforas y crear nuevas combinaciones de ideas.
  • Procesa la información de manera global.
  • Piensa en imágenes, símbolos y sentimientos.
  • Sintetiza la información.
El cuerpo calloso (señalado en rojo) es el haz de fibras nerviosas que sirve como enlace entre los hemisferios para que ambos trabajen en forma conjunta y complementaria.
Figura 3. Funciones de los hemisferios cerebrales

César Ruiz de Somocurcio, en su artículo[11] señala que el sistema de lectura está localizado en el hemisferio izquierdo del cerebro; pues el 98% de las personas diestras y el 70% de las zurdas tienen el lenguaje lateralizado en el hemisferio izquierdo. Las áreas de este hemisferio que se encargan del lenguaje están ubicadas en el lóbulo frontal, el lóbulo temporal y la región parietal como se explica a continuación.

  • Área de Broca: participa en la producción del habla y se activa durante la lectura silenciosa o en voz alta. Durante la lectura silenciosa, en el cerebro se generan patrones de pronunciación similares a los de la lectura en voz alta.
  • Área de Wernicke: permite entender lo que leemos, es decir descifra el código del alfabeto. Traduce las letras en sonidos, proceso que se da en la lectura, la escritura y el habla.
  • Giro angular: vincula el habla con las palabras; asocia palabras con el mismo significado, visualiza, almacena y recupera la palabra completa.
  • La siguiente figura muestra la localización de las partes mencionadas.
Figura 4. Áreas del hemisferio izquierdo

El camino de la lectura a través del cerebro[editar | editar código]

En su libro Las neuronas de la lectura[12], Stanislas Dehaene, del Collège de France, indica que las áreas cerebrales implicadas en la lectura participan así: primero, cuando vemos un texto, usamos la corteza visual, ubicada en el lóbulo occipital. Luego identificamos las letras encadenadas, para ello se activa una zona ubicada en la frontera entre las corteza occipital e inferotemporal (área de asociación) que es el área especializada en palabras escritas. Finalmente, la información puede ir al lóbulo temporal superior izquierdo en donde se traducirán las palabras en sonidos o irá al lóbulo temporal medial izquierdo en donde se decodificará el significado de un vocablo. La figura 5 muestra el recorrido mencionado.

Figura 5. Partes del hemisferio izquierdo que intervienen en la lectura

La “caja de letras del cerebro” localizada en la región occipitotemporal izquierda identifica la forma visual de los hilos de las letras. Luego distribuye esta información visual a numerosas regiones, que se esparcen en el hemisferio izquierdo, que codifica el significado de las palabras, patrones de sonido y articulación. Todas las regiones en verde y celeste no son específicas para la lectura, su función primaria es contribuir en el procesamiento del lenguaje hablado. Aprender a leer consiste en desarrollar una interconexión eficiente entre las áreas visuales y áreas del lenguaje. Todas las conexiones son bidireccionales.[13]

El cerebro y el aprendizaje de la lectura[editar | editar código]

Según Dehaene[13] aprender a leer consiste en conectar dos conjuntos de regiones del cerebro que ya están presentes en la infancia: el sistema de reconocimiento de objetos y el circuito del lenguaje. La adquisición de la lectura tiene tres fases principales:

Pictórica. Es un breve período donde los niños “fotografían” unas palabras.

Fonológica. Se produce cuando los niños aprenden a decodificar letras en sonidos.

Ortográfica. En esta etapa el reconocimiento de la palabra se hace rápido y automático.

El proceso de la lectura no es igual para todas las personas; además, los circuitos cerebrales que se activan varían según el idioma. Algunos idiomas relacionan un sonido con una letra, como sucede en español, en los idiomas mayas o en el italiano; de estos se dice que tienen una ortografía transparente. Mientras que otros idiomas, como el francés, asocian varios sonidos a una letra o varias letras a un sonido, por lo que se dice que tienen ortografía opaca. En este sentido, es importante hacer notar que es más fácil aprender una lengua transparente que una opaca. El estudiante que aprende una lengua opaca puede requerir de otros circuitos cerebrales diferentes a los que utiliza quien aprende una lengua transparente.

Al leer, el cerebro usa e integra muchas estructuras. Al ingresar las palabras al cerebro, estas son segmentadas en sonidos y luego con convertidas en códigos fonológicos. Al leer en español o en idiomas mayas, por ejemplo, se activan más el área de Wernicke y el giro angular, debido a que estos son idiomas en donde hay una relación entre el sonido y la letra, y que esto favorece la construcción de nuevas palabras. En el caso del francés, en donde las letras y sonidos difieren, se activa más el área del lóbulo temporal; por lo que es importante desarrollar el reconocimiento de palabras completas más que convertirlas en sonidos para el aprendizaje de la lectoescritura.

El Dr. Carlos Logatt Grabner, en su artículo Cómo lee nuestro cerebro hace notar cómo en la actualidad los métodos didácticos para la enseñanza de la lectura se basan en letras y sonidos. Él plantea que esto se debe a que “El cerebro, para leer una palabra, la descompone en las letras que la integran, pero no de forma secuencial, sino en paralelo y a gran velocidad, algo que crea en nosotros la ilusión de que leemos la palabra en forma completa.”[14]

Lectura secuencial y en paralelo.png

Cuando una persona adulta lee no percibe esta forma en paralelo porque lo hace muy rápido, pero sí es evidente cuando los niños inician su aprendizaje y se sienten victoriosos al ir uniendo los sonidos y las letras.

Continúa afirmando el Dr. Logatt que, con base en las recientes investigaciones de la neurociencia, la lectura holística (que enseña a través de palabras completas) “podría ser perjudicial ya que reorientaría el aprendizaje hacia el hemisferio derecho en una región que es simétrica al área ubicada en el hemisferio izquierdo, pero que es inadecuada para llevar a cabo esta función, dificultando así el aprendizaje”. En su lugar propone un método basado en sonidos y letras “pues este método es el que mejor guarda correlación con el modo que tiene el cerebro de reconocer palabras escritas”.

Efectos de la lectura en el cerebro[editar | editar código]

Aprender a leer influye en nuestro cerebro. Un grupo de investigadores españoles, británicos y colombianos, dirigido por Manuel Carreiras, director del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), realizaron una investigación para identificar cómo influye la lectura en el cerebro. Según los resultados de esta investigación[15] “la densidad de materia gris (donde se realiza el procesamiento) era mayor en varias áreas de ambos hemisferios en aquellos participantes que habían aprendido a leer. Estas áreas son responsables del reconocimiento de las letras, de la conversión de las letras en los sonidos correspondientes y del acceso al significado de las palabras. La lectura también incrementó la densidad de la materia blanca y la fuerza de las conexiones entre estas regiones de materia gris.”[16]

Otro grupo de investigadores, dirigido por Stanislas Dehaene analizó mediante técnicas de resonancia funcional el cerebro de 63 voluntarios. Ellos publicaron sus resultados en la revista Science, en donde refieren que se propusieron observar diferencias en el cerebro de quienes saben leer y quienes no, así como en quienes aprendieron de adultos. Además, sostienen que, independientemente de la edad en que se adquiera, la lectura refuerza la respuesta cerebral, pues cuando responde a frases escritas activa toda la red del lenguaje hablado.

Dehaene también afirma que varios circuitos cerebrales se alteran a raíz de la lectura, dando lugar a la hipótesis de “reciclado neuronal”; particularmente de la “caja de letras del cerebro” o área visual de la forma de la palabra que responde de manera sistemática siempre que leemos palabras (ver figura 5). Esta región está especializada en palabras y caracteres escritos independientemente del idioma o método con el que hayamos aprendido. Cuando una persona es analfabeta, esta región muestra preferencia por dibujos de objetos y rostros; cuando aprende a leer la región asume otra función, la de reconocer la palabra visual.

Todos los procesos de lectoescritura abordados en este libro aplican a personas con sistemas preceptúales intactos (auditivos, orales y visuales). Aquí no se examinan las dificultades de lectura y escritura como por ejemplo la dislexia, tampoco el tratamiento de lectura de personas con discapacidades sensoriales.

Notas[editar | editar código]

  1. Pérez (1988)
  2. 2,0 2,1 2,2 Charria, M. E. y A. González. (1993). El placer de leer en un programa de lectura. Colección La escuela y formación de lectores autónomos. (Segunda ed.) Bogotá, Colombia: Procultura - CERLALC.
  3. Roncal, F., y S. Montepeque. (2011). Aprender a leer de forma comprensiva y crítica, estrategias y herramientas. Guatemala, Guatemala: Editorial Saqil Tzij.
  4. 4,0 4,1 Borrero, L. (2008). Enseñando a leer: teoría, práctica e intervención. Bogotá: Grupo Editorial Norma.
  5. 5,0 5,1 5,2 5,3 Condemarín, M. (2001). El poder de leer. Chile: División de Educación General. Ministerio de Educación de la República de Chile.
  6. Los niños deben aprender a leer en primero primaria y afianzar el aprendizaje durante segundo y tercero.
  7. Vaughn, S. &.-T. (2004). Research Based Methods of Reading Instruction, Grades K-3. Virginia, Estados Unidos: Association for Supervision and Curriculum Development.
  8. Division of Research and Policy, 2002
  9. Thompson (2004)
  10. Bereiter, C. (1980)
  11. Adaptado de: The Jossey Bass Reader on The Brain and Learning. John Wiley and Sons, Inc. 2008.
  12. Dehaene, Stanislas. (2009) Reading in the Brain. Estados Unidos: Penguin Viking.
  13. 13,0 13,1 Tomado de: Dehaene, Stanislas. (2009) Reading in the Brain. Estados Unidos: Penguin Viking (traducción libre).
  14. Logatt Grabner, C. Cómo lee nuestro cerebro. 11 de enero de 2012. Asociación Educar. Ciencias y neurociencias aplicadas al desarrollo. Asociación Educar - Ciencias y Neurociencias aplicadas al Desarrollo Humano.
  15. Carreiras, M. (2009)
  16. SINC (2009) “Descubren los cambios cerebrales provocados por la alfabetización.” Recuperado en noviembre de 2012 de http://www.agenciasinc.es/Noticias/Descubren-los-cambios-cerebrales-provocados-por-la-alfabetizacion.


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Conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente (DRAE). Facultad que sirve para establecer comunicación en un entorno social, se le considera como un instrumento del pensamiento para representar, categorizar y comprender la realidad, regular la conducta propia y de alguna manera, influir en los demás.

Se entiende como el “conjunto de normas que regulan la correcta escritura de una lengua”.(Asociación de Academias de la Lengua Española, ASALE. (2010). Ortografía de la lengua española. España: Espasa).

Término utilizado, a menudo, como un saber hacer. Se suele aceptar que, por orden creciente, en primer lugar estaría la habilidad, en segundo lugar la capacidad, y la competencia se situaría a un nivel superior e integrador. Capacidad es, en principio, la aptitud para hacer algo. Todo un conjunto de verbos en infinitivo expresan capacidades (analizar, comparar, clasificar, etc.), que se manifiestan a través de determinados contenidos (analizar algo, comparar cosas, clasificar objetos, etc.). Por eso son, en gran medida, transversales, susceptibles de ser empleadas con distintos contenidos. Una competencia moviliza diferentes capacidades y diferentes contenidos en una situación. La competencia es una capacidad compleja, distinta de un saber rutinario o de mera aplicación.

Capacidad o destreza para hacer algo bien o con facilidad.

Término introducido por Le Boterf, entendido como los conocimientos, procedimientos y actitudes que es preciso emplear para resolver una situación. Unos son recursos internos, que posee la persona, tales como conocimientos, procedimientos y actitudes

Proceso mecánico mediante el cual se aprende a representar palabras y oraciones con la claridad necesaria para que puedan ser leídas por alguien que tenga el mismo código lingüístico. La escritura es la representación gráfica de nuestro lenguaje.

En sentido descriptivo, el estado legal que garantiza la pertenencia a una comunidad política o nación. Como tal, garantiza un conjunto de derechos y deberes para los miembros reconocidos como ciudadanos. Además, en sentido normativo, que es el que más importa educativamente, la ciudadanía implica la condición de participar activamente en los asuntos públicos, de modo autónomo y asumiendo las responsabilidades que le correspondan. Un ciudadano es alguien que pertenece plenamente a su comunidad, que tiene en virtud de ello ciertos derechos y los correspondientes deberes, y que participa activamente en la vida pública. Estatus legal que otorga un conjunto de derechos y deberes, pertenencia a una comunidad con una identidad propia y capacidad para participar son, pues, tres caracteres que definen una concepción actual de “ciudadanía”.

Incitación o excitación para iniciar o para avivar una actividad.

Aplicar estrategias para entender y recordar. Implica estar en capacidad de comunicar lo que se ha leído y escuchado.

Es un documento funcional, generalmente breve, que sirve para comunicarse por escrito en situaciones de la vida cotidiana.

Sacar una consecuencia o deducir algo de otra cosa.

Crecimiento o aumento en el orden físico, intelectual o moral.

(En lectura). Capacidad de leer un texto con entonación, ritmo, precisión y velocidad adecuada. El propósito de desarrollar la fluidez es lograr que la decodificación sea automática, para facilitar la comprensión.

(En escritura). Se refiere a la automatización de los movimientos de escritura. Si el estudiante escribe con fluidez puede concentrarse en la producción de textos.

Perteneciente o relativo al conocimiento. La dimensión cognitiva está formada por conceptos como construcciones o imágenes, que representan la realidad mediante clases o categorías. Está formada igualmente por un conjunto de procesos (percepción, memoria, lenguaje, pensamiento). A nivel más abstracto, también los principios, que relacionan o ligan determinados hechos o conceptos de un modo determinado.

Proceso por el cual las personas adquieren cambios en su comportamiento, mejoran sus actuaciones, reorganizan su pensamiento o descubren nuevas maneras de comportamiento y nuevos conceptos e información.

Es la habilidad para identificar y manipular sonidos en el lenguaje oral. Cuando los estudiantes logran dominar esta habilidad, tienen la capacidad de identificar sonidos y pueden comprender que las palabras están formadas por sonidos y que estos se pueden representar con letras y palabras.

Se produce cuando los estudiantes son capaces de identificar la relación entre sonidos (fonemas) y letras (grafías), y luego recordar patrones y secuencias que representan el lenguaje oral de forma escrita (ortografía), lo cual es necesario para aprender a leer y escribir.

Modo de escribir o representar los sonidos, y, en especial, empleo de tal letra o tal signo gráfico para representar un sonido dado.

Capacidad de producir una palabra específica para un significado o la habilidad de comprender palabras.

(En fonología) Destrezas fonológica que consiste en distinguir los distintos “sonidos” o fonemas.

convertir los grafemas en fonemas cuando se lee, dar el sonido que le corresponde a cada letra escrita.

Trastorno infantil que, a pesar de la experiencia convencional de aula, produce el fracaso en el logro de las destrezas de lenguaje en cuanto a la lectura, escritura y pronunciación, de acuerdo con sus aptitudes intelectuales.