Círculo de puntos de vista

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Una rutina para explorar diferentes perspectivas

Esta rutina ayuda a los estudiantes a considerar diversas perspectivas dentro y en relación con un tema y a comprender que las personas pueden pensar y sentir de manera distinta como un aspecto clave de la convivencia.

Esta rutina consta de cuatro pasos:

  1. Estoy pensando en... tópico... desde el punto de vista de...
  2. Yo creo... (descripción del tema desde el punto de vista personal). Sé un actor, toma o adopta el papel desde tu punto de vista.
  3. Una pregunta que yo tengo desde este punto de vista es... (formula la pregunta desde este punto de vista).
  4. ¿Qué nuevas ideas tienes acerca del tema que antes no tenías?

¿Cuándo y dónde se puede aplicar esta rutina?

Es especialmente provechosa a la hora de enfrentarse a un nuevo tema. Ayudar a los estudiantes a hacer una tormenta de ideas, buscar nuevas perspectivas e imaginar diferentes papeles y preguntas derivadas de ese punto de vista. Puede ser utilizada después de leer un libro o un capítulo. Funciona muy bien cuando los estudiantes tienen dificultad para ver los puntos de vista de los demás o se posicionan en visiones extremas. Los temas o tópicos controversiales son ideales para este tipo de rutina.

Consejos para el uso de esta rutina

Después de identificar un tema, el maestro pregunta a los estudiantes cuáles son sus puntos de vista. Se puede hacer en grupo o de manera individual. Hay que asegurarse de dar tiempo suficiente a los estudiantes para pensar sobre los diferentes puntos de vista. Si necesitan ayuda para encontrarlos se recomienda usar la siguiente pauta:

  1. ¿Cómo se ve desde diferentes puntos de vista en el espacio y en el tiempo?
  2. ¿Quién o qué se vería afectado por eso?
  3. ¿Quién está involucrado?
  4. ¿A quién le importa?

Después de esta tormenta de ideas, se pide a cada alumno que escoja un punto de vista. Hay que concederles tiempo para que se preparen para hablar y personificar ese punto de vista, utilizando el esquema descrito arriba para estructurar lo que van a decir.

Una vez que han preparado sus “personajes”, la clase está lista para ponerse en círculo y escenificar las distintas posiciones. Respetando turnos, el educador pedirá a los estudiantes que hablen brevemente acerca del punto de vista que han seleccionado (siempre según el esquema descrito). Se debe invitar a los alumnos a que se pongan de pie y gesticulen. En este punto la discusión debe desarrollarse rápidamente, aprovechando la inmediatez de la experiencia mientras que cada estudiante usa el esquema y presenta una perspectiva. Se espera que el conjunto de respuestas sea amplio y variado, pues cada cual debe esforzarse por exponer un punto de vista único.

Si alguno de los estudiantes escoge el mismo personaje, hay que animarle a presentarlo de manera diferente. Al principio, se notará que se suele asumir cada papel de manera literal, nombrando y describiendo lo que sus personajes ven. En un principio, está bien ayudar a los estudiantes con ejemplos concretos, pero luego se trata de incitarlos a considerar los pensamientos y sentimientos de los personajes más que a describir la escena u objeto.

Para hacer visible el pensamiento, las ideas pueden ser grabadas o escritas en el pizarrón de tal manera que se haga una lista de perspectivas mientras se representan los personajes.

La última cuestión de esta rutina invita a los estudiantes a formular una pregunta desde el punto de vista seleccionado. El profesor debe recoger estas preguntas o pedir a los estudiantes que las escriban y respondan mientras van pensando más acerca del tema que se está estudiando. Una vez que todos han hablado, se puede comenzar una discusión preguntando: ¿Qué nuevas ideas tienen ahora que no tenían antes?, y ¿qué nuevas preguntas tienen?