Construya habilidades socio-emocionales gradual y sistemáticamente

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Implementar el aprendizaje socio-emocional en una escuela es una innovación que deberá construirse sobre las fortalezas existentes, lo cual ocurrirá en etapas y un periodo de varios años.

Resultados de la investigación[editar | editar código]

Seleccionar e implementar programas de aprendizaje socio-emocional deberá ser el siguiente paso, después de considerar las necesidades locales, objetivos, intereses y reglamentos; habilidades del personal, cargas de trabajo y receptividad; esfuerzos de enseñanza preexistentes, el contenido y la calidad de los materiales del plan de estudios, su adecuación cultural y de desarrollo apropiados a las poblaciones estudiantiles, y su aceptación entre los padres y miembros de la comunidad. Los esfuerzos del aprendizaje socio-emocional con frecuencia se implementan como proyectos piloto y por lo general transcurre de uno a tres años hasta que el personal adquiere un sentido de pertenencia acerca de los enfoques que se utilizan. Una vez desplegados, estos esfuerzos por lo general se convierten en una parte normal de los horarios y rutinas de la escuela al grado de que se sitúan a la par de objetivos educativos nacionales y locales; se adecuan a los reglamentos y a los calendarios oficiales; poseen el apoyo informado de las administraciones escolares, grupos organizados de educadores y miembros de la comunidad o del gobierno que se encargan de supervisar la educación de alta calidad. De particular importancia es la relación entre el aprendizaje académico y el socio-emocional.

El aprendizaje socio-emocional no es una asignatura aparte; más que eso, debe vincularse con la asignatura de lengua, la enseñanza de las matemáticas y las ciencias, la historia y la historia contemporánea, la educación física y de la salud y las artes. En todas esas áreas, las habilidades esenciales para el aprendizaje académico y socio-emocional, que ya se mencionaron, permiten un entendimiento más profundo del contenido de una pedagogía mejorada, con un mayor compromiso por parte de los estudiantes por aprender, y menores trastornos conductuales.

Los maestros y los padres con frecuencia se quejan de que los estudiantes no adoptan los objetivos que están marcados y que no siguen sus bien intencionados consejos. Por ejemplo, el padre de Stefano le impide hacer sus tareas con la radio encendida porque piensa que la música afecta su motivación y su desempeño. La investigación actual no apoya esta idea, pero aún así, este tipo de conflictos de interés producen, y frustran, la necesidad de autonomía en Stefano. Con frecuencia, los maestros (y los padres) intentan imponer sus propios objetivos, provocando una lucha en el niño por su autonomía. Durante décadas, las escuelas, los maestros y los investigadores redujeron los objetivos educativos al aprendizaje y al logro, lo que sólo contribuía a frustrar los objetivos sociales de los estudiantes.

Aplicaciones prácticas[editar | editar código]

  • Destine tiempo y recursos para quienes estén a cargo de elaborar planes y programas, coordinación y liderazgo.
  • Desarrolle una política que estipule la manera en que los aprendizajes académico y socio-emocional encajan mejor en la escuela.
  • Dese tiempo para trabajar con los resultados de proyectos piloto a efecto de planear esfuerzos más amplios o nuevos proyectos piloto.

Referencias[editar | editar código]

  1. Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning. (2002). Safe and sound: An educational leader’s guide to evidence based social and emotional learning programs. Chicago, IL, CASAL.
  2. Elias, M.J., et al. (1997). Promoting social and emotional learning: guidelines for educators. Alexandria, VA, Association for Supervision and Curriculum Development.
  3. Novick, B.; Kress, J.; Elias, M.J. (2002). Building learning communities with character: how to integrate academic, social, and emotional learning. Alexandria, VA, ASCD.
  4. Utne O’Brien, M.; Weissberg, R.P.; Shriver, T.P. (2003). "Educational leadership for academic, social, and emotional learning". En: Elias, M.J.; Arnold, H.; Hussey, C., eds. EQ + IQ = Best leadership practices for caring and successful schools. Thousand Oaks, CA, Corwin Press.

Término introducido por Le Boterf, entendido como los conocimientos, procedimientos y actitudes que es preciso emplear para resolver una situación. Unos son recursos internos, que posee la persona, tales como conocimientos, procedimientos y actitudes; otros son externos, como todo aquello (ordenador, diccionario, compañero, etc.) a lo que se puede acudir para resolver exitosamente una situación.