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< Serie prácticas educativas‎ | 24. Emociones y Aprendizaje
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El aula es un lugar emotivo. Los estudiantes frecuentemente experimentan emociones en las aulas. Por ejemplo, los estudiantes pueden estar emocionados durante el estudio, tener esperanzas de éxito, sentirse orgullosos de sus logros, sorprenderse al descubrir una nueva solución, sentir ansiedad por exámenes fallidos, sentirse avergonzados por calificaciones pobres o aburrirse durante las clases. Las emociones sociales también desempeñan un papel, como la admiración, la empatía, la ira, el desprecio o la envidia de los compañeros y los maestros. Además, los estudiantes traen emociones al aula que conciernen a eventos fuera de la escuela, pero pueden tener una fuerte influencia en su aprendizaje, como la agitación emocional producida por el estrés dentro de la familia.

Todas estas emociones pueden tener efectos importantes en el aprendizaje y el logro de los estudiantes. Las emociones controlan la atención de los estudiantes, influyen en su motivación para aprender, modifican la elección de estrategias de aprendizaje y afectan su autorregulación. Además, las emociones son parte de la identidad de los estudiantes, y afectan el desarrollo de la personalidad, la salud psicológica y la salud física. Desde una perspectiva educativa, las emociones son importantes debido a su influencia en el aprendizaje y el desarrollo, pero el bienestar emocional de los estudiantes también debe ser considerado como una meta educativa que es importante en sí misma.

Este folleto aborda las emociones experimentadas por los estudiantes en la escuela. Discuto la naturaleza y diversidad de estas emociones, sus funciones para el aprendizaje de los estudiantes, sus antecedentes individuales, las formas de regular estas emociones y la influencia de los profesores, las lecciones, las pruebas, los compañeros y la familia. A partir de estas discusiones, sugiero directrices sobre cómo los maestros pueden entender las emociones de los estudiantes y lo que pueden hacer para ayudar a los estudiantes a desarrollar emociones que promueven el aprendizaje y el desarrollo y previenen las emociones que son perjudiciales.

Los diez principios y todas las guías prácticas individuales discutidas en este folleto se basan en evidencia empírica. Sin embargo, el grado en que las directrices sobre las emociones de los estudiantes se derivan de la evidencia firme difiere dependiendo de la emoción. La ansiedad fue la primera emoción del estudiante que recibió atención generalizada por los investigadores educativos. Específicamente, los investigadores se centraron en la ansiedad de la prueba de los estudiantes (es decir, ansiedad experimentada antes y durante la toma de pruebas y exámenes). Las primeras investigaciones empíricas de ansiedad de prueba se llevaron a cabo en la década de 1930. Desde entonces, se han publicado más de 1.000 estudios sobre esta emoción. En este folleto, los hallazgos de investigación y las guías prácticas relacionadas con la ansiedad de los estudiantes se basan en evidencia firme derivada de un gran número de estudios. Para las emociones distintas de la ansiedad, el número y el alcance de los estudios es suficiente para establecer las directrices discutidas en este folleto, pero estas directrices se basan en un número menor de estudios, y algunos de ellos pueden necesitar revisión en el futuro.

El folleto presenta diez principios que se organizan en torno a tres temas principales.

Crecimiento o aumento en el orden físico, intelectual o moral.