Limitar las oportunidades de malas conductas

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Reducir el acceso de los jóvenes a situaciones en las que la conducta problemática tiene altas probabilidades de que ocurra.

Resultados de la investigación[editar | editar código]

Incluso los jóvenes más conflictivos no se inmiscuyen en problemas de conducta, a menos que tengan la oportunidad de hacerlo. Limitar el acceso de los jóvenes al tabaco, a las drogas y al alcohol, e impedir que se involucren en conductas violentas o delincuenciales, es una parte importante de los esfuerzos por evitar los problemas de conducta de los adolescentes. Los niños tienen acceso a cigarrillos, al alcohol, a las drogas y a las armas, ya sea por amigos o por hermanos, o por la vía de la compra o el robo.

La comunidad o el vecindario del niño también marca la diferencia de una conducta problemática. Vivir en vecindarios donde el alcohol y otras sustancias prohibidas son fácilmente adquiribles, propicia un consumo mayor entre los jóvenes. Lo mismo sucede en los vecindarios donde los niños están expuestos a altas tasas de violencia.

Limitar el acceso a los cigarrillos, a las drogas y al alcohol reduce la frecuencia en el uso de estas sustancias entre adolescentes. Numerosos estudios muestran que los accidentes automovilísticos entre jóvenes que han bebido pueden reducirse drásticamente si las leyes y reglamentos hacen más difícil el acceso al alcohol. Estas leyes incluyen aumentos en la edad legal para ingerir alcohol en países que permiten su consumo. Otra medida que ha logrado reducir el consumo de alcohol es la aplicación de restricciones en la venta de alcohol a menores. Investigaciones similares sobre el tabaquismo juvenil indican que las comunidades que adoptan y aplican leyes que consideran ilegal la venta de cigarrillos a menores, pueden reducir significativamente el consumo de tabaco entre los adolescentes. Las escuelas con políticas que prohíben fumar muestran tasas menores de fumadores, que las que no lo hacen.

El cumplimiento constante de leyes y reglamentos es tan importante como su creación. Informar simplemente a los comerciantes sobre los reglamentos, no es suficiente para prevenir la venta ilegal de alcohol o tabaco a los jóvenes.

Las autoridades deberán utilizar métodos más activos, tales como averiguar si los empleados venden tabaco a los jóvenes, o recompensar a los que se rehúsen a venderlo a niños y jóvenes, para reducir así la disponibilidad del alcohol y el tabaco.

En la escuela y en la comunidad[editar | editar código]

  • Crear reglamentos explícitos en las escuelas, así como leyes en las comunidades que prohíban la disponibilidad del tabaco, el alcohol, las drogas ilegales o las armas entre niños y adolescentes.
  • Crear políticas escolares claras que estipulen que la escuela no permita a los estudiantes utilizar sustancias ilegales o involucrarse en conductas agresivas.
  • Hacer cumplir los reglamentos que restringen el suministro de alcohol, drogas y armas entre niños y adolescentes.
  • Asegurarse de que los niños no tengan acceso a las drogas, al alcohol y a las armas en casa.
  • Examinar las situaciones en las que los niños y adolescentes se involucren en conductas problemáticas, y diseñar planes específicos para mantener a los jóvenes alejados de dichas situaciones. Proporcionar opciones de actividades atractivas para que los jóvenes las lleven a cabo.

Referencias[editar | editar código]

  1. Biglan, A. et al. (en preparación). Changing destinies: causes, consequences and prevention of multiple behavior problems in youth. New York, NY, Guilford Press.
  2. Brewer, D., et al. (1995). "Preventing serious, violent, and chronic juvenile offending: a review of evaluations of selected strategies in childhood, adolescence, and the community", en Howell, J., et al., eds. Serious, violent, and chronic juvenile offenders: a sourcebook, pp. 61-141. Thousand Oaks, CA, Sage Publications.