Reducir las tensiones ambientales

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Reducir la exposición de los niños a condiciones negativas que producen tensión.

Resultados de la investigación[editar | editar código]

Los sucesos y las condiciones negativas que causan tensión crean dificultades tanto a padres como a hijos. Dichas dificultades, a su vez, incrementan las oportunidades de que el niño desarrolle problemas posteriores; por ejemplo, la exposición de la madre a situaciones de tensión durante el embarazo, estará relacionada con los problemas de conducta de su hijo. Estas situaciones pueden tomar diversas formas, como el consumo del tabaco o el alcohol durante el embarazo, un alumbramiento prolongado y difícil o una infección viral. Los efectos negativos de las situaciones de tensión con frecuencia pueden contrarrestarse con cuidados de los padres cálidos y constantes, después del nacimiento del bebé.

La exposición a la violencia en la familia y en la comunidad produce tensión entre niños y adolescentes. Se cree que la exposición reiterada a la violencia produce cambios en el funcionamiento cerebral, lo que se ha relacionado, a su vez, como una causa de alto riesgo para el uso de drogas y alcohol, especialmente entre niños. Además, una tensión extrema (como un divorcio, el desempleo y la pobreza) se asocia a problemas de relaciones familiares y del cuidado de los padres, los cuales, a su vez, influyen en los problemas de conducta del niño.

Algunos estudios con animales y el consumo de drogas sugieren que la falta de control sobre la tensión en el ambienteEspacio vital en el que se desarrolla el ser humano. Conjunto de estímulos que condicionan al ser humano desde el momento mismo de su concepción. podría provocar niveles más altos de abuso de sustancias prohibidas. Se cree que los niños tienen la tendencia a lograr un control sobre su ambiente, y lo intentan regulando su propia exposición a la tensión y la estimulaciónIncitación o excitación para iniciar o para avivar una actividad.. Durante la adolescencia, este intento por controlar su ambiente podría hacerlos buscar, premeditadamente, una estimulación química con drogas duras que se consiguen en las calles, como la cocaína, o bien, una estimulación psicológica como las prácticas sexuales de alto riesgo o los comportamientos antisociales. Al reducir la tensión que viven los niños y los adolescentes, además de ayudarlos a lidiar con situaciones de tensión inevitables, se les asiste para evitar resultados negativos.

En la escuela y en la comunidad[editar | editar código]

  • Brindar educación para padres enfocada en la nutriciónFunción por la cual se nutren los seres vivos. Suministro de las sustancias necesarias para aportar energía, para reponer las sustancias que se han perdido o para crecer. y los riesgos de fumar durante el embarazo. Aconsejar a las madres sobre los beneficios potenciales de un embarazo sano, para los resultados a largo plazo en el desempeño académico de sus hijos.
  • Capacitar a los padres para que lleven a cabo cuidados, prácticas de crianza, cálidos y constantes.
  • Brindar a los niños oportunidades y habilidades que cuenten con reconocimiento social y les permitan tener algún control sobre su ambiente, sobre todo durante periodos especialmente tensos en sus vidas. Incluir oportunidades para dominar habilidades nuevas (por ejemplo, en los deportes o en las actividades artísticas), para trabajar con los demás en proyectos artísticos o en situaciones escolares en las que puedan tomar sus propias decisiones.
  • Enseñar a los niños y a los adultos formas para limitar la tensión que experimentan, así como habilidades para lidiar con la tensión que no se puede evitar.
  • Brindar programas de apoyo para padres que estén pasando por una situación de divorcio, desempleo y otros sucesos negativos que provocan tensión y que puedan afectar los cuidados de los padres.

Referencias[editar | editar código]

  1. Brennan, P.; Grekin, E.; Mednick, S. (1999). "Maternal smoking during pregnancy and adult male criminal outcomes." Archives of general psychiatry (Chicago, IL), vol. 56, pp. 215-219.
  2. Yehuda, R. (2000). "Biology of posttraumatic stress disorder". Journal of clinical psychiatry (New York, NY) vol. 61, pp. 14-21.